¡Un monstruo, es un monstruo!

«¡Un monstruo, es un monstruo!», gritaba mamá a todo pulmón, buscando en los demás un poco de piedad. Era un ser que comía con la boca abierta. Prefería los dulces a las verduras y sus lloriqueos ensordecían a quienes estuvieran cerca de él. Se tiraba pedos en cualquier lugar y se orinaba en la cama….

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