¡Un monstruo, es un monstruo!

«¡Un monstruo, es un monstruo!», gritaba mamá a todo pulmón, buscando en los demás un poco de piedad. Era un ser que comía con la boca abierta. Prefería los dulces a las verduras y sus lloriqueos ensordecían a quienes estuvieran cerca de él. Se tiraba pedos en cualquier lugar y se orinaba en la cama….

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Los paseos verdes

Durante mi primer paseo conocí a los árboles. Fue hace mucho, al despertar, y fue un paseo a escondidas. Mis hermanos me habían prohibido hablar con las ramas, pero yo me colé en el bosque, y los árboles fueron muy amables. Aprendí a escuchar, a silbar y a temer las cosas pequeñas y amarillas.  En…

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